Cada ciudad visitada tiene su disco de música
25 Enero 2010 | By Natxo Sobrado in DiscosTengo una sana costumbre, o insana para mi bolsillo: a cada ciudad que voy de visita me compro un disco. Es algo que empecé a hacer hace años fruto de ser un coleccionista empedernido de música que busca una razón absurda para justificar otra compra más para su discoteca personal.
Parece una tontería, pero gracias a eso veo los discos y vinilos que me he ido comprando en esas ciudades y tienen un valor extra. Ahora ya no es sólo el disco de Susumu Yokota, sino que es el disco que me compré en Londres hace tres años; el bootleg de Entertainment de Blur me recuerda una sorpresa increíble en Roses (Cataluña), el último sitio donde me imaginaba encontrar algo así; unos singles 7″ de Belle & Sebastian me recuerdan a París, James Brown y Kraftwerk a Berlín,
Eso sí, las compras intentan ser acordes a esa ciudad. La globalización ha hecho que tengamos todos los discos del mundo en las ciudades más pequeñas del planeta, pero aún así merece la pena apostar por el producto de la zona. Salvo cuando fui a Venecia que me hice con toda la discografía de Björk en una pequeña tienducha que había en un callejón (no lo pude evitar), en el resto prefiero artistas de la zona.
Esta semana mismo estuve en Berlín de nuevo y al pasar por una de las tiendas clásicas de allí, Dussmann, la compra obligada era electrónica, en especial germana. Así que me hice con el último de Moritz von Oswald Trio y la edición especial del de Moderat. Otro ejemplo es cuando estuve en Estambul, donde elegí la música árabe siguiendo el consejo del dependiente que me recomendó uno de Selim Sesler y otro de Burhan Öçal & The Trakya All Stars, el primero más tradicional y el segundo más moderno. Dos discos que me alegro de haber comprado y que al escucharlos de nuevo me sitúan en la ciudad turca.
La música tiene el poder de transportarnos, entre otras características. Al final cada canción, disco o concierto es una parte de nosotros mismos en ese momento concreto. Podríamos dar forma a buena parte de nuestra vida si uniésemos estas piezas del puzzle musical. Cómo éramos en esa fecha, lo que pensábamos, etc.
Selim Sesler – Kürdilihicazkar Longa (YouTube)

25 Enero 2010 | Laura Said:
Natxo, me encanta tu tradición! Yo lo hago con periódicos y revistas. Tengo un baúl lleno!
25 Enero 2010 | Natxo Sobrado Said:
Los periódicos y revistas también es una buena idea! Sólo que a veces ocupan más jeje
29 Enero 2010 | notengoremedio Said:
Yo, aunque eso también lo hago, lo de comprar discos lo justifico a épocas: siempre que acabo una época de exámenes, período vacacional y festividades propias -cumpleaños, santo, aniversario-: 2 discos de cada golpe. Así me ahorro mucho dinero, porque si a cada rato que tengo libre voy a comprarlos, acabas desplumado.
PD. Con los periódicos y revistas sí que es buena idea. Aunque lo mejor es comprar en ese país publicaciones de otro, tipo “La Gazzetta de l’Sport” en Berlín, la NME en París…
30 Enero 2010 | Natxo Sobrado Said:
También uso esa táctica para aumentar la colección. Cualquier excusa es buena. Tengo varias: viajes, vacaciones o fechas especiales, como dices, retos superados, etc… Al final estoy todo el año comprando discos.
PD: curioso curioso.
22 Febrero 2010 | Alfonso Said:
Mh.. Me recuerda al efecto que otorga su especificidad al cine… No es para nada lo mismo, en realidad, aunque es casi igual.
Quizá el mejor calificativo para la música fuera el de empresa transportista, o algo similar. Es lógica su unión con el psicotrópico, con el viaje. Tú le das un punto extra a esta capacidad de la música, un punto muy interesante. Lo malo es que uno tiene también sus aficiones gastizas… Habré de transportarme con otras empresas.