
El personaje de Zelig, Leonard Zelig, comenzó su transformación para agradar a la sociedad afirmando que sí se había leído ‘Moby Dick’, a partir de ahí inicia su estado camaleónico que le hace convertirse en la persona que intenta agradar en ese momento con la intención de sentirse aceptado e integrado. Una historia divertidísima y con la que me identifico en varios momentos.
Ya hace tiempo que me puse a la tarea de ver bien toda la filmografía de Woody Allen, uno de mis directores favoritos, entre otros muchos de los que también me he propuesto lo mismo. Lo de aceptar haber visto grandes clásicos se lo dejo a otros. Y entre medias de tal visionado me encuentro con obras como ‘Zelig’ de las que no había leído hablar o leer, o si lo había hecho ni recuerdo. No sé cómo no es una referencia obligada entre el top 10 o top 5 de Allen entre el gran público (si lo fuese la habría conocido antes).
Un hilarante documental falso (también llamado mockumentary por los amantes de los anglicismos) que Allen interpreta junto a Mia Farrow como actriz protagonista. La película dura 79 minutos en los que va alternando bromas constantes propias de su escuela costumbrista, absurda y con ese aíre intelectual cercano. ‘Zelig’ llegó después de sus dos clásicos ‘Manhattan’ y ‘Annie Hall’ con los que sí se ganó al gran público, entre otros.
Mezcla de imágenes de archivo en blanco y negro con retoques para aparecer desde junto a Hitler a otras situaciones ambientadas en los años 20. Un falso documental con las correspondientes entrevistas a los “expertos” con los que va montando de forma lineal la historia. De sus películas que más me han gustado.

Ayer mismo vi ‘Sweet and Lowdown’ (‘Acordes y desacuerdos’) y me pareció un coñazo. Woody Allen a la dirección y al guión. Con Sean Penn como actor principal y Uma Thurman entre el reparto como una de sus novias. Allen vuelve al falso documental con su pasión por el Jazz retratando a un músico con la misma estructura que en ‘Zelig’ (entrevistas y acciones de la vida cotidiana exageradas con más o menos gracia). Una comedia de enredo con ciertos golpes propios del estadounidense pero sin tanta chispa. Lo mejor son algunas escenas de Sean Penn con Samantha Morton en el papel de la muda Hattie. De las que he visto de Allen es de las que más me han aburrido.