Todo es lounge (Mi vida es Trier)

Un estilo y un saber hacer de un auténtico figura. Por eso me atrae Lars von Trier. Su manera por construir las historias de una manera que parece sencilla, lineal y guiando al espectador paso a paso, incluso con el recurso de los capítulos. Una cámara rápida, inquieta, sin ser ya la de Dogma pero sin mostrarse estática. Una cámara más propia de los videoclips que de una película comercial. En principio no te pierdes nada, está todo bien contado y de forma lenta para que nadie se maree o piense uys qué experimental este tío, no me va.

Entre el teatro y la realidad, el cineasta danés suele apostar por temas de mayor calado. Temáticas sociales en los que los personajes juegan al límite sacando lo mejor (pocas veces) o lo peor de uno mismo. ‘Melancholia’ reitera su estilo. Lento a más no poder, de nuevo hacia las dos horas de cinta, con un trío de protagonistas en los que vuelve a ocurrir este recurso tan efectista de intercambiarse los papeles. El hombre y científico serio acaba jugando a ser la mujer y la mujer acaba siendo la hermana, mientras que ésta se vuelve cuerda de la nada (bueno, miento, de la nada no, que llega con el planeta). No me olvido del niño, ese personaje secundario que parece reconcentrar toda la bondad del Universo, pero él no tiene tanto peso en la obra como el resto.

Sociedad aislada con ecos a tantos otros como Buñuel y su ‘El ángel exterminador’ frente a ese puente mata baterías de cochecitos de golf o anti caballos negros. Personajes en una inquietud y estado mental al borde de la locura y de la tensión propia de Stanley Kubrick. Intriga psicológica como único interés en una cinta que comienza jugando a mostrarnos lentamente un rico resumen a cámara lenta de por qué Kirsten Dunst es el ser superior al que hay que hacer caso (ser superior roto, lo de siempre). Si vemos los primeros 7 minutos de duración nos ahorramos el resto.

Lo que no me esperaba es ver a Lars von Trier marcándose un Terrence Malick cual Árbol de la vida (la cual me pareció aún peor) con esos recursos audiovisuales innecesarios, esa historia del planeta que bien podría ser cualquier metáfora actual del día a día y del miedo constante en el que vivimos con tal de no tirar para delante y decir: esto es un coñazo, señores. Los tres personajes de la trama viven y mueren por ello, unos buscando planetas y estrellas pero sin tener el valor de estrellarse contra ellas y los otros en el rol de muñecas rotas en una vida de lujo (y miseria).

Eso sí que era un discazo. ‘Todo es lounge (Mi vida es Lynch)’. Aprende Trier que esto es una forma de vida:

Muertes en la familia, polvo en las estanterías, cicatrices de maquillar, un pasado que ocultar. Todo es lounge, todo es lounge, todo es lounge, menos mi vida, mi vida es más bien Lynch. Todo es lounge, todo es lounge, todo es lounge, menos mi vida, mi vida es más bien Lynch.
  1. natxosobrado ha publicado esto
El blog de Natxo Sobrado, periodista sobre música (Hipersónica) y moda (Trendencias, el cual coordino, entre otros) en Weblogs SL. Cofundador del sello Efervescente Records.